• Tangos cantados por Gardel: La Cieguita

     Este tema es uno de los muchos aportes que realiza España al Tango. El autor y el compositor lo vieron actuar a Gardel en una de sus presentaciones en Madrid y quedaron hechizados por ese prodigio del canto popular, a todas luces porteño de pura cepa.

     
     

    La Cieguita,

    Tango de autores españoles:

    Ramón Bertrán Reyna y Patricio Muñoz Aceña

                                         
     
    Estos son los verdaderos apellidos de los españoles autores de este tema que hemos convertido en tango argentino, porque de él tiene 
    todas las hechuras.

    Lo firman como “Ramuncho” (el poeta vasco, bilbaíno para más datos)y Kepller Lais el compositor.

    Conocieron los autores a Gardel en sus presentaciones por España y lo grabó un 17 de diciembre de 1927 en Barcelona.

    Tango emotivo donde los haya.
    Las guitarras que acompañan a Gardel en su versión de La Cieguita 
    son pulsadas por Guillermo Barbieri y José Ricardo.

    Es de esos tangos que no te olvidas nunca.

    Sus imágenes son bien precisas y siguen una secuencia perfecta.

    Una vez más nos encontramos con los tres actos de una obra de teatro extractados en los tres minutos de un tango.
    Gardel parece llorar cuando se encuentra, en la parte final, con la viejita, la madre de aquella niña ciega.
    Ay! Cieguita, yo no te podré olvidar
     

    La Cieguita

    (1926)
    Tango compuesto en España
    Letra: Ramuncho (Ramón Bertrán Reyna)
    Música: Keppler Lais (Patricio Muñoz Aceña)
    A pesar del mucho tiempo
    desde entonces transcurrido,
    aún mi pecho conmovido
    se recuerda con dolor
    de aquel día que en paseo
    vi en un banco a la cieguita
    y a su lado a la viejita
    que era su guía y su amor.
    Y observé que la chiquita
    de ojos grandes y vacíos
    escuchaba el griterío
    de otras nenas al saltar,
    y la oí que amargamente
    en un son que era de queja
    preguntábale a la vieja:
    ¿Por qué yo no he de jugar?

    A punto fijo no sé
    si el dolor que sentí
    fue escuchando la voz de la nena.
    O fue que cuando miré
    a su vieja advertí
    que lloraba en silencio su pena.
    ¡Ay, cieguita!
    Dije yo con gran pesar,
    ven conmigo, pobrecita,
    le di un beso y la cieguita
    tuvo ya con quien jugar.

    Y fue así que diariamente,
    al llegar con su viejita
    me buscaba la cieguita
    con tantísimo interés.
    ¡Qué feliz era la pobre
    cuando junto a mi llegaba
    y con sus mimos lograba
    que jugásemos los tres!...
    Pero un día, bien me acuerdo,
    no fue más que la viejita
    que me dijo: La cieguita
    está a punto de expirar...
    Fui corriendo hasta su cama,
    la cieguita ya moría,
    y al morirse me decía:
    ¿Con quién vas ahora a jugar?

    Y a punto fijo no sé
    si el dolor que sentí
    fue escuchando el adiós de la nena.
    O fue que cuando miré
    a su vieja advertí
    que lloraba en silencio su pena.
    ¡Ay, cieguita!
    Yo no te podré olvidar;
    pues me acuerdo de mi hijita
    que también era cieguita
    y no podía jugar...
                                                                                              
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    Lista de comentarios

    PABON, Gerónimo Horacio23/09/2010 17:51:34

    tanta belleza y tanto amor

    PABON, Gerónimo Horacio23/09/2010 17:51:24

    tanta belleza y tanto amor

    Javier Rojas26/06/2010 04:05:11

    solo dejo musica para siglos y siglos

    1

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